Como el sol, viertes de energía radiante y con tu desnudez descubro el infinito, el placer de tu belleza que siento muy cerca de mi y que entregas a mis caricias.
Rozo tus labios y profano tus pechos; eres la luciérnaga tierna y el fuego de mis hogueras, en donde se funden nuestros cuerpos en un vaivén lapidante de
extremo placer.
Y arranco de tu piel el aroma con mis besos, de tu sexo la profundidad de
tus emociones que aniquila el pasado de caricias toscas, por este momento que
encierra el cielo y el infierno en una bella conjunción.
Cierro mis ojos y los latidos del corazón me enseñan el destino de mis
caricias, y tu cuerpo lleno de caídas suaves y cumbres exóticas, me van
diciendo que voy descubriendo el Amazona,
Y penetro en tu cuerpo generando emociones intensas que se mantienen y se
expanden, en un abrazo, en un beso, en una mirada de estrella.
Siento tus gemidos, tu respiración, tu aliento de lima y miel, donde se encierra
el amor que me quieres dar y el deseo de perennizar eternamente este momento,
en donde nos damos cuenta de que por fin somos felices.